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Trabajo, ¿día de qué?

 

El Día del Trabajo ya no es como antes, recordarán nostálgicos el líder sindical y el activista en el rincón de alguna de las célebres cantinas de la ciudad. No, ya no es como antes, y antes nunca fue como los que antes soñaron con el Día del Trabajo.

Si algo ha cambiado en los últimos años son las relaciones laborales. Algunos dirán que para bien, pues ha ido desapareciendo el “charrismo” sindical, ese sindicalismo basado en conquistas laborales de mentiras, en la cooptación de los sindicatos por parte de líderes políticos, en el chantaje como forma de negociación, en la fórmula de líderes enriquecidos a cambio de sindicatos mansos.

Hace 30 años se veía como normal que una empresa tuviera una huelga antes de abrir sus puertas, pues mal hacían el primer trámite para obtener los permisos cuando ya estaba un sindicato dejando un emplazamiento, aunque la empresa aún no tuviera trabajadores. Más aún, daba igual si la empresa iba a tener a no trabajadores, el derecho pertenecía a los líderes que a su vez pertenecían a la estructura política del partido. El contrato colectivo, uno de los grandes logros de los movimientos obreros en todo el mundo, se convirtió en la caricatura del sistema laboral. A nadie le importaba realmente la situación de los trabajadores, sino las prebendas para el sindicato. En no pocas ocasiones se invertían los papeles: los patrones defendiendo que algo de lo que iban a gastar llegara a sus empleados y no quedara todo en las arcas de central obrera. Para los sindicalistas era más importante el apoyo de la empresa al desfile obrero del primero de mayo, dinero en efectivo y uniformes, que apoyos, por ejemplo, en material educativo.

Ese tipo de sindicalismo, para bien, está prácticamente desaparecido. La mala es que en su lugar no nació nada. Son pocos, poquísimos, los sindicatos que operan con algún sentido de defensa de los trabajadores. Cada que el gobierno o los empresarios presumen que en Jalisco hay pocos emplazamientos a huelga y casi ningún estallamiento, la tan celebrada paz laboral, en realidad lo que están festejando es el incremento de la desigualdad entre capital y trabajo. Lo entiendo, aunque no lo comparta, del lado de los empresarios. No le entiendo y me parece una aberración, de parte del gobierno.

México es uno de los países con la masa salarial, es decir la suma de todos los salarios respecto al tamaño de la economía, más bajas de la OCDE, justamente por lo mal remunerado que está el trabajo, por la desigualdad en la relaciones obrero patronales, por la inequidad entre capital y trabajo. Ese es uno de los factores que explican (no el único, pero sí el más importante) la debilidad del mercado interno y la desigualdad.

Perdón, ya se me olvidó: ¿qué celebramos el día de hoy?, ¿día de qué?

Diego Petersen

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