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Tecnoradio: escándalo mayúsculo

En el affaire que involucra a la misteriosa empresa Tecnoradio hay dos elementos que llaman la atención: 1) en primer lugar, la posibilidad de que la cadena radiofónica más grande del país —Radiorama—, o al menos algunos de sus accionistas, haya maniobrado durante la reciente licitación de frecuencias realizada por el Ifetel para engañar al órgano regulador ocultando información relevante; 2) el cuidado con el que comentaristas ligados a la industria de la radiodifusión, que han identificado a Radiorama como posible actor del engaño, exculpan a una de las familias que controlan ese grupo, la de Adrián Pereda, y centran su denuncia en la del otro fundador de la empresa: Javier Pérez de Anda. Esos dos empresarios fundaron Radiorama en 1970.

Millonario desconocido

Recordemos que en febrero de este año, el Ifetel dio a conocer los resultados de la licitación IFT­4 que incluyó 191 frecuencias de radio en la banda de FM y 66 en la de AM. Para sorpresa general quien obtuvo más frecuencias no fue alguno de los grupos líderes de la radio comercial, sino Tecnoradio, una empresa desconocida en el medio, que ofreció 287 millones de pesos por las concesiones de 34 frecuencias de FM y tres de AM distribuidas en 18 estados de la República.

El monto de la oferta, y el hecho de que entre sus dirigentes no apareciera nadie identificado como un magnate capaz de pagar tanto dinero, desató la sospecha de que atrás de Tecnoradio podría haber alguien muy adinerado. Como cabeza visible de la empresa fue identificado el ingeniero Alí Eduardo Bañuelos Santana, de quien no se conocían antecedentes empresariales que lo ubicaran como alguien con capacidad para ofrecer 287 millones de pesos por 37 concesiones radiofónicas (véase “Cambio de frecuencia”, 23/02/2017).

¿Falta de ética?

El martes de esta semana, Javier Tejado Dondé, quien conoce muy bien las entretelas de la industria de la radiodifusión —es ejecutivo de Televisa y en repetidas ocasiones funcionario de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT)—, publicó datos que, de confirmarse, revelarían un comportamiento antiético por parte de importantes radiodifusores del país.

Según lo revelado por Tejado, Alí Eduardo Bañuelos, cabeza de Tecnoradio, “está casado con Viviana Toscano (la Vivis), sobrina de Javier Pérez de Anda… Asimismo, la Vivis es prima hermana de las tres hijas de Javier Pérez de Anda, las cuales son también accionistas de estaciones de Radiorama, de tal modo que existe parentesco por afinidad y consanguinidad en tercer grado entre el presidente de Tecnoradio y varios accionistas de Radiorama” (El Universal, 16/05/2017).

Ahorro millonario

Este intríngulis de parentescos y consanguinidad debería corresponder exclusivamente a la vida privada de los involucrados; sin embargo, tiene implicaciones públicas debido a que las bases de licitación IFT­4 señalaban que las empresas concursantes deberían informar al Ifetel si sus accionistas tienen vínculos familiares con personas pertenecientes a grupos radiofónicos, con el fin de impedir prácticas de acaparamiento.

Tecnoradio no lo informó, lo cual, evidentemente, constituyó una irregularidad. ¿Por qué ocultó esa información? Según Javier Tejado, para que Tecnoradio entrara al concurso como “empresa nueva”, sin vínculos con ningún grupo radiofónico, lo cual le beneficiaría porque las bases de licitación establecieron que un participante con esas características tendría “un descuento de 15%”; es decir, Tecnoradio se ahorraría 43 millones de los 287 millones que ofreció.

Fractura empresarial

El martes de esta semana, el Ifetel anunció que analizará si Tecnoradio ocultó información y determinará si debe ser descalificada como ganadora de la licitación de 37 frecuencias, y también si procedería entablar contra ella acciones por responsabilidad civil o penal. Sería un escándalo mayúsculo en la industria de la radiodifusión.

Según su sitio de internet, Radiorama cuenta “con más de 396 estaciones” en el país. Uno de sus dirigentes, Edgar Pereda Gómez, preside actualmente la CIRT, mientras que Javier Pérez de Anda es miembro del Consejo directivo de esa organización. Al parecer hay una fractura empresarial entre las familias Pereda y Pérez de Anda. Veremos cómo se resuelve y cómo afecta a la industria radiofónica.

 

Fernando Mejía Barquera

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