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Quintana Roo: problema de seguridad nacional

La alternancia que registró a nivel de gobernador Quintana Roo en 2016 (cuando dejó de gobernar el PRI por primera vez desde su fundación como estado el 8 de octubre de 1974, para dar paso a una alianza PAN-PRD) trajo dos consecuencias relevantes:

1.- El gobernador anterior está en proceso de extradición en Panamá para ser juzgado en México por una causa del fuero federal (operaciones con recursos de procedencia ilícita) y tres del fuero común (peculado, aprovechamiento ilícito y ejercicio indebido de la función pública), según la PGR.

2.- El gobierno actual ha sido incapaz de evitar la peor crisis de inseguridad en la historia del estado que recibe casi a la mitad de los 35 millones de turistas que vienen a México y que lo convierten en el octavo país más visitado del mundo.

El asunto del gobernador anterior corresponde resolverlo a la justicia, pero el del mandatario actual empieza a convertirse en tres problemas: dos locales, que son la inseguridad y la ingobernabilidad; y uno federal, pues la caída del turismo en ese estado constituye un problema de seguridad nacional.

El domingo se produjeron en Cancún dos ejecuciones, y dos más ayer. Los crímenes son ya parte del paisaje en ese balneario, como el sol bueno y el mar de espumas: sólo en Cancún se registran 102 ejecuciones en lo que va del año.

Pero la escalada de violencia abarca a todo Quintana Roo: de enero a junio fueron contabilizados 11 mil 929 delitos: ejecuciones, robos, asesinato de al menos seis policías, fraudes, extorsiones, secuestros, lesiones.

El tema alcanza cariz de problema de seguridad nacional desde el momento en que el turismo ocupa el tercer lugar en ingresos de divisas al PIB, con 19 mil 570 millones de dólares en 2016, aportados por 35 millones de turistas extranjeros, casi la mitad de los cuales va a Quintana Roo.

Si cae el turismo allí, la economía nacional sufriría un batacazo descomunal, a lo cual contribuiría también otro problema gravísimo denunciado por el gobierno de Estados Unidos: la venta de alcohol adulterado en el estado, que causó la muerte de una turista de ese país.

Cofepris acaba de descubrir en Playa del Carmen 40 mil litros de alcohol adulterado. Y Reino Unido emitió una alerta de seguridad a sus connacionales que viajen a la Riviera Maya.

A todas éstas, es notorio el silencio del secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, aunque se entiende: no quiere hacer olas porque aspira a ser candidato presidencial del PRI, y el gobernador fue su subsecretario y él lo impulsó como candidato.

Se entiende, sí, aunque no se comprende: porque Quintana Roo es la joya del turismo nacional.

Y no se puede perder.

Rubén Cortés

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