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El pintor José Luis Cuevas ,el “niño terrible” del arte mexicano,falleció este lunes a los 83 años de edad.

 

Cuevas nació el 26 de febrero de 1934, en la Ciudad de México, en los altos de la fábrica de lápices y papeles “El lápiz del águila”, administrada por su abuelo paterno, Adalberto Cuevas.

Hasta el momento se desconocen las causas de su muerte.

Su formación artística es prácticamente autodidacta.

Cuevas ha sido una de las principales figuras de la Generación de la Ruptura con el muralismo mexicano y uno de los más destacados representantes del neofigurativismo.

Mediante el trabajo con la línea ­de gran ferocidad gestual,­ desnuda las almas de sus personajes retratando la magnificencia de la degradación humana en el mundo de la prostitución y el despotismo.

Antes de cumplir los 10 años, Cuevas se inscribió como alumno irregular a la Escuela de la Esmeralda; continúa su formación artística en el México City College (ahora llamado Universidad de las Américas Puebla), tomando clases de grabado con Lola Cueto.

Entabló amistad con el poeta y crítico Rafael Squirru dedicándole una serie de serigrafias a su poema “El rey”, luego aparecieron en forma de carpeta. Cuevas adquiere notoriedad por sus constantes exposiciones, tanto en Estados Unidos como en México, el resto de Latinoamérica y en Europa, incluso en la Galería Edouar Loeb de París, donde Pablo Picasso compró obra de Cuevas.

Se le atribuye el haber “bautizado” como Zona Rosa al corredor turístico del Paseo de Reforma, como un homenaje y muestra de gran admiración por la artista cubano-mexicana Rosa Carmina, a la que entonces era una importante área de promoción cultural, intelectual y de la moda de la Ciudad de México.

En dicho lugar expuso lo que tituló como “Mural Efímero” en 1967, mismo que vuelve a montar al año siguiente en la Ciudad Universitaria, como muestra de apoyo a los movimientos estudiantiles que se desarrollaron ese año en la Ciudad de México. Cabe agregar que dos años después se manifestó en San Francisco, California, en contra de la guerra de Vietnam, organizando happenings (espectáculos que exigen la participación del público) y elaborando carteles.

Su intención inicial era mostrar la angustia y la soledad del hombre y eligió para ello las escenas que encontró en hospitales y prostíbulos; sus modelos fueron y siguen siendo la prostituta, el pordiosero, el loco y el enfermo. A pesar de la recurrencia de los temas, de Cuevas se puede decir que en su obra existen diferentes variantes protagonizados por seres deformes, bellas imágenes de personajes casi monstruosos. Con información de joséluiscuevas.com

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