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El grito de los migrantes es el grito de la Iglesia

¡El grito de los migrantes es nuestro grito! indicaron los obispos mexicanos reunidos en la CIII Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, CEM, a través de los prelados Alfonso Miranda Guardiola, Secretario General de la CEM, así como Monseñor Guillermo Ortiz Mondragón, Obispo de Cuautitlán, Presidente de la Dimensión de Movilidad Humana y de Monseñor Gustavo Rodríguez Vera, Arzobispo de Yucatán y Responsable de Justicia y Paz del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM.


CIII Asamblea General CEM


Se refirieron al grito de los migrantes que están detenidos o enfrentan un proceso de deportación, de los que deben dejar su hogar por causa de la pobreza o de la violencia, señalaron que ese grito es el de toda la Iglesia y que si somos humanos debe ser el grito de todos y sólo se puede responder “cuando juntos trabajemos por una vida digna para todos”, y agregaron que se responderá, además, cuando cada vida sea valorada y defendida, cuando los derechos de todos sean respetados.

Señalaron que se requieren políticos que “tengan un corazón grande, visión amplia y bolsillo pequeño” e indicaron que es alentador el esfuerzo de hombres y mujeres que con su testimonio y servicio hace que la sociedad mexicana no se quede a oscuras”.

A este respecto, monseñor Ortiz Mondragón señaló que el pobre ayuda al pobre ya que las alrededor de 70 casas de ayuda a migrantes son apoyadas por los fieles laicos en sus necesidades aunque esté un sacerdote como responsable.

Destacó el trabajo ya de dos décadas entre los obispos de Texas y su homólogos en esta lado de la frontera, y mencionó que ese trabajo también se comienza a dar en la zona de las Californias y ha ido escando a nivel de conferencias episcopales, además de que ya hay contacto con los responsables en los países del triángulo norte de Centroamérica. Monseñor Vega agregó que a nivel continental se ha creado la Red Clamor, para atender el tema de migración.

Respeto a la vida

Con respecto al 10º aniversario de la despenalización del aborto en la Ciudad de México, los obispos alentaron el trabajo de todos los fieles laicos, en la capital y en todo el país, que luchan para que las mujeres presionadas por diversas situaciones no caigan en el aborto. Destacaron la existencia y labor las de múltiples instituciones que ofrecen apoyo a esta mujeres, ya que la Iglesia lo que busca es acoger, lo que afirma el interés por las personas y el respeto por la vida humana en todas las etapas y de todas las personas. Rechazaron también cualquier propuesta legislativa que impulse esta práctica.

Además se insistió en que la Iglesia promueve un diálogo interdisciplinario con base en la ciencia y no en la ideología, ya que el no nacido es una persona con toda una serie de consecuencias entre las que evidentemente entran las cuestiones jurídicas.

Con relación a las elecciones ya próximas en varias entidades del país, los obispos reafirmaron el interés de que las campañas sean propositiva, y no se basen sólo en una serie de promesas. Con respecto a los recientes escándalos de corrupción en las que presuntamente están implicados algunos ex gobernadores, monseñor Vega expresó su deseo de que los recursos distraídos sea reintegrados para beneficio de los ciudadanos y sean llamados a cuentas los inculpados, “la corrupción es una lacra y se adhirieron al hartazgo social que ocasionas estas situaciones”.

Los prelados señalaron que tener poder representa siempre un peligro, por lo que es muy importante rezar por los gobernantes.

Por otro lado, los obispos mexicanos emitieron un mensaje de solidaridad a la Conferencia Episcopal Venezolana en la que les desearon la paz, (La paz esté con ustedes) manifestando dicha solidaridad así como su oración en esta “situación social y política inestable en su geografía nacional”, pero reconociendo que “la fe en Cristo que ha vencido  a la muerte les fortalecerá, sostendrá e impulsará para dar esperanza a los fieles en la construcción de la unidad por el camino del diálogo”. Y les encomendaron al Señor y a la intercesión de la Virgen de Guadalupe, Emperatriz de América.

También se dio lectura a un mensaje de Su Santidad Francisco, con motivo de los trabajos de la Asamblea impartiendo la implorada bendición apostólica a los obispos y haciéndola extensiva a los sacerdotes y a la grey.

 

 

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