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Castígame, me he portado mal.FILEY y la leccion muy dura que aprendio este domingo

En el mundo de lo políticamente correcto y el terrorífico cinismo, es fácil que la viscerilidad gane los argumentos. Al respecto del polémico post en redes sociales de la Filey, que desató gran revuelo el domingo 19 de febrero de 2017, aquí unas palabras.


En la película La Secretaria (Dir. Steven Shainberg, 2002), Lee (Maggie Gylenhall) es una practicante de derecho que entra a trabajar a un mediano buffete dirigido por el introvertido Sr. Grey (sí, así se llama, James Spader en uno de sus mejores papeles). Con el paso del tiempo, caen perdidamente enamorados en una relación de sadomasoquismo.

La clave de la película es una de las escenas finales, cuando se descubre la naturaleza de su relación. Además de la incomprensión de sus padres, Lee se enfrenta a la opinión pública que le dice que ella no se está dando cuenta de que eso no es amor, sino que está siendo engañada. Pero como ella nos lo hace saber, no necesita que nadie le diga cuando está enamorada.

Antes que nada, unos antecedentes: la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY) es una feria del libro, la más grande del sureste del país, organizada por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). Para la organización de 2017, se comenzó un nuevo proceso identitario que contenía imágenes como las siguientes:

El día sábado 18 de febrero, se publicó la siguiente imagen:

Como es fácil imaginar, se desató una enorme furia.

A considerar

Los comentarios iban desde decir que la publicidad daba pena, que la campaña en redes era indigna, hasta una tallerista que canceló públicamente su participación pues en esta imagen se promueve violencia contra la mujer, a quienes pedían que el rector de la UADY renunciara.

Habrá que aclarar dos puntos distintos que darán coordenadas importantes para entender este fenómeno:

1) Quien esto escribe comparte la opinión personal de que esa imagen de la campaña carece de elegancia, gusto y de un mínimo cuidado de diseño gráfico.

Momentáneamente dejando de lado el contenido, si es que eso se puede, y a reserva de la opinión de una persona experta en el tema, es horrible la propia composición de la imagen. Es obvio que hace referencia al éxito editorial 50 sombras de Grey, escrita por E.L. James, en el que Anastasia firma un contrato -otorga su consentimiento- a un exitoso hombre llamado Grey, para someterse a una relación masoquista adquiriendo una posición de sumisión total. Decidir armar la campaña de una feria de la lectura alrededor de la idea de la novela de moda no se antoja como algo “erróneo”, pero sí refleja la política del tipo de mercado y audiencia que la nueva FILEY pretende crear.

Habiendo tanta literatura por conocer, usar el tren de moda parece una estrategia que no requiere más que unos cuantos segundos, armada desde la visceralidad. Esto habla mucho de lo que el departamento de promoción o difusión de la feria quiere mostrar de sí misma.

No se trata de que todos los posts sean sobre literatura rusa clásica o Shakespeare, pero entre sinopsis de la serie Insurgente y 50 sombras de Grey, habrá que preguntarse si las campañas se arman a las prisas, o si hay un diseño de campaña en realidad.

2) Quien esto escribe, por supuesto, se manifiesta en contra de toda violencia no consensual.

Este punto es muy importante. Como salió en la discusión en redes, y creo que son precisiones importantes, el texto de la imagen dice “Castígame pero déjame leer”, y es inevitable pensar que en la diégesis que esta escena crea, la mujer acepta un castigo como condición para poder leer, por lo que el disfrute de lo que sea que consista el castigo no está garantizado.

Dicho esto, debe ser evidente otra cosa: ni 50 sombras de Grey, ni La Secretaria, ni las novelas del Marqués de Sade, ni la enorme mayoría de la pornografía que se encuentra en internet, promueven la violencia contra la mujer. Decir que ese post promovía una postura de violencia por parte de la UADY y que el rector deba renunciar, es una postura equivocada, visceral y que refleja poca capacidad de discernimiento de la situación y de ese tipo de relaciones sexuales.

Es verdad que puede leerse, no con mucha dificultad, una postura lúdica sobre la violencia contra la mujer en el post a raíz de la preposición elegida -“pero”-, pero, habrá que tener enorme cuidado y señalar muy claramente este matiz, pues decir que una relación en la que a una persona le dan latigazos es una relación de violencia sexual, es un matiz que no alcanza a vislumbrar la enorme complejidad del asunto.

Quedémonos, para no extender mucho más este texto, en la idea de que en ese tipo de relaciones, suele haber una persona “dominante” y una persona “sumisa”. Menciono que nos quedemos con esa idea sólo para los propósitos de este texto, porque hay muchos matices en estos roles que demuestran su complejidad y que no se expresan a plenitud en ese binarismo.

Si una persona desea ser atada a una cama o a un rincón, le den dos o 20 bofetadas, acaricien las nalgas o las dejen arder de la fuerza de la mano, latigazos, botas de cuero, insultos, etc., etc., lo único que debe importar en la opinión pública es saber si fue con consentimiento o no. Porque sin consentimiento, se sabe perfectamente que hasta un chiflido “inocente” en la calle puede traer enormes consecuencias y ser, para todo propósito, un acto altamente violento.

En el caso de las obras mencionadas, como le quedará claro a quienes las hayan leído o visto, no hay tal cosa como actos sin consentimiento.

Pretender tener la última palabra para decidir qué actos violentan y cuáles no en una relación sexual, no está nada lejos de tiempos medievales en los que las mujeres que tenían sexo con un hombre ya debían casarse con él. Porque si de algo ha de servir la dura batalla que el feminismo ha librado desde el siglo pasado que sea para que cada mujer viva su sexualidad como quiera. Del mismo modo que a mi no me gusta el helado de vainilla y no ando por la calle diciendo lo violento que es que un helado sea amarillo, del mismo modo es decir que quien disfrute hacer tal cosa en su cama con la persona que quiera es violencia.

Esto es muy sencillo: si a usted no le gusta que le hagan algún tipo de parafernalia en particular, por nada en el mundo permita que nadie se la haga. Si la persona con la que está no le gusta, por nada en el mundo, se atreva a hacérsela. Pero por nada en el mundo se atreva a creer que tiene usted la última decisión de qué es correcto o no en la relación de los demás.

Una imprudencia

El domingo 19, por la tarde, se sostuvo una rueda de prensa convocada a raíz del hecho. En ella estuvieron presentes Alejandro Pulido, encargado de la estrategia de comunicación de la feria, y Rodolfo Cobos, director de la feria. Allí pidieron disculpas por la imagen, que fue removida, y anunciaron que se renovará en su totalidad la propuesta de redes para su mejora y no agresión contra algún grupo.

¿Qué lección se puede sacar de todo esto? Hubo por supuesto, un acto de imprudencia por parte de la organización de la feria, que demostró el poco conocimiento de su audiencia y las debilidades en las que se encaminan a su próxima edición, a menos de un mes, y de una nueva administración de la misma. Tendrán mucho que aprender y discutir.

Pero lo que invito a aprender y discutir es lo siguiente: ¿qué clase de autoridad tenemos para decidir qué debe o no gustarle a alguien?

Habrá que preguntarle a las personas que dicen que esos libros y películas promueven la violencia contra la mujer si le han preguntado su opinión a las personas que crean ese tipo de material y discursos artísticos (como las directoras de pornografía feminista, similar al debate académico sobre pornografía que se generó entre grupos feministas hacia finales de los 80). Por que aún es necesario recordar que feminismo existe en plural y con variedad.

Habrá que preguntar si un post imprudente en Facebook, hecho por un departamento de una actividad descentralizada de la universidad, es motivo suficiente para que un rector renuncie a su trabajo. Más lamentable y patético fue, por supuesto, el video que hizo en el que pedía a la gente no usar Uber (aquí la nota).

Habrá que preguntarse si esto compromete ya la totalidad de la FILEY 2017. Yo creo que por supuesto que no, pues cada sección de la feria se administra con más o menos ligera autonomía, e incluso hay actividades autónomas solamente cobijadas por la infraestructura, facilidades económicas y atención mediática que recibe la feria pero con su propia programación y gestión, como el Congreso UC-Mexicanistas, el Congreso Nacional de Periodismo Cultural o el Encuentro Cinematográfico.

Habrá que vigilar, por supuesto, los siguientes pasos que de la feria dada la lección muy dura que aprendió hoy. Y por último, habrá que vigilar, con gran cuidado, con hábito puesto y báculo en mano, con ley escrita o versículo bíblico, con autoridad académica o activista de calle, que tenga el mínimo sentido de querer imponer qué está bien o mal en nuestra vida. Por que ahí sí, cuando abracemos esa idea, el castigo no le gustará a nadie.

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