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Bitcoins ¿alguien los avala?

Nadie, absolutamente ningún gobierno, banco central ni respaldo monetario alguno garantiza los bitcoins, la moneda virtual, y ahora tristemente famosa por servir como medio de pago del “secuestro de computadoras” a escala mundial, en este primer ciberataque global.

El bitcoin tiene un riesgo muy elevado, cuando nadie lo respalda. No es moneda de curso legal, no es un medio de pago formal, y ningún banco central se obliga a responder por dicha moneda.

Las personas compran los bitcoins con dinero legal, formal, garantizado. Pero después de ello, el dinero se vuelve virtual y nadie avala que pueda reconvertirse a dinero legal en el sector formal.

HACIENDA: QUE SE IDENTIFIQUEN

De hecho, en la actual Ley de Tecnología o de las Fintech, que la Secretaría de Hacienda está empujando, nos encontramos con estos problemas, como son los activos virtuales o criptomonedas.

Por eso Hacienda, tanto el secretario José Antonio Meade, como la subsecretaria Vanessa Rubio, plantean que quienes vendan o compren ese tipo de monedas virtuales, como los bitcoins, dejen a un lado el anonimato y al contrario: se identifiquen para poder respaldar sus obligaciones.

Imagínese. La legislación en discusión, de Ley de Tecnología, se trata de darle coherencia y certidumbre a los fondos de inversión virtuales, a los famosos crowfunding, donde varias personas quieren invertir en algún proyecto a través de internet.

Sin bancos, sin intermediarios formales, pero sí con la intención de crear una empresa formal.

Es ahí cuando Hacienda pide que si alguien quiere utilizar estas monedas virtuales, entonces se identifique, en su persona y con domicilio.

BANXICO: NO TIENEN RESPALDO

El bitcoin es una moneda virtual que nadie la garantiza. Nadie se hace cargo de que sea una moneda de uso común, ni se obliga a responder por ella.

No es el peso mexicano, no es el dólar ni el euro, o el real brasileño.

Incluso, el 10 de marzo de 2014, el Banco de México advertía sobre el uso de activos virtuales como medios de pago de curso legal. Advertía del bitcoin, litecoin o cualquier otra moneda virtual.

El Banco de México dejaba en claro que los activos virtuales son mecanismos de almacenamiento e intercambio de información electrónica, pero sin respaldo de institución alguna. Banxico lo decía abiertamente: “No son moneda de curso legal”.

De hecho el Banco de Pagos Internacionales (BIS), que dirigirá Agustín Carstens a partir del próximo noviembre, también advertía que las monedas virtuales no contaban con ningún respaldo.

De hecho, ningún banco mexicano está autorizado a operar con bitcoins o monedas virtuales. Y en algunas otras economías, como Rusia, su uso es un delito

LOS PUEDE COMPRAR PERO…

Usted puede comprar bitcoins en México en tiendas de servicio, como OXXO, Farmacias Benavides o Farmacias del Ahorro (o por lo menos así lo publicitan algunas páginas de bitcoins).

Usted los compra con dinero nacional, es decir, con pesos mexicanos, que tienen garantía de ser moneda de curso legal, donde el Banco de México la respalda en sus obligaciones, y que puede cambiarse con otras monedas.

Pero en el momento que cambia pesos por cualquier moneda virtual, ahí empieza la incertidumbre: nadie los respalda, y ahí depende que la otra persona por internet sí quiera comercial y hacer válidas esas criptomonedas.

De ahí que la solución encontrada por Hacienda es que quien negocio con las criptomonedas, como bitcoins o litecoins, sean personas plenamente identificadas, que pierdan el anonimato y que al final del día sí puedan hacerse responsables de sus transacciones.

Para los hackers que han extorsionado a empresas en todo el mundo, los bitcoin les permiten guardar su identidad y mantener el anonimato.

De ahí que las autoridades mexicanas digan, que para los negocios en internet y su fondeo, si alguien utiliza activos virtuales entonces que se identifique plenamente.

Insistimos: el bitcoin no es moneda de curso legal, nadie la garantiza, nadie se obliga a pagar por ella. Quien la utilice corre riesgos de que nadie se la acepte más allá del mundo virtual.

José Yuste

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