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Ante aprobacion dictamen y escenario en contra en Coahuila,Jorge Carlos Ramírez Marín del PRI , aseguró molesto que estaban en “absoluta indenfensión”

 Tras un largo debate donde se discutieron particularidades en el gasto de las coaliciones contendientes en Coahuila (Alianza Ciudadana por Coahuila, encabezada por el PAN y Por un Coahuila Seguro, por el PRI), el Instituto Nacional Electoral aprobó el dictamen de los gastos de campaña en la entidad.

De ella se desprende que el priísta, Miguel Ángel Riquelme mantiene un rebase de topes de gastos de campaña por un 8 por ciento, en tanto que el panista Guillermo Anaya por poco más de 5 por ciento.

En medio de una división entre los consejeros que votaron en todos los casos 7 a 4, se avaló que Riquelme habría gastado 20.8 millones de pesos, esto es 1.5 millones de pesos más que el tope de gastos fijado en 19.2 millones de pesos.

Por lo que hace a Anaya, erogó 997 mil pesos por arriba de lo permitido, según lo dio a conocer el consejero, Ciro Murayama, quien recordó que será el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la instancia que determine si el rebase por arriba del 5 por ciento que permite la ley deriva o no en la nulidad de las elecciones.

No obstante, el dictamen fue aprobado, sin contabilizar el presunto gasto que habrían hecho ambas coaliciones en torno al pago de representantes de casilla que, por un acuerdo avalado por los consejeros al inicio de la sesión y en donde se determinó trasladarlo a procedimientos oficiosos para otorgar la garantía de audiencia y abrir un plazo para que acrediten si efectivamente sus representantes lo hicieron de manera voluntario o, si no pudieron acreditarlo y se le contabilizará como gasto no reportado.

En tanto, visiblemente molesto, el representante del PRI ante el INE, Jorge Carlos Ramírez Marín, aseguró que estaban en “absoluta indenfensión” ante la incorporación de nuevos criterios en la sesión.

Tras advertir que acudirán al tribunal electoral, calificó la fiscalización del gasto de campaña en Coahuila como absolutamente desaseado y sin certeza alguna para los partidos políticos que desconocían el impacto real de las modificaciones que aprobaron los consejeros a los dictámenes y engroses originales.

La Jornada

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